Fernández Latorre con uniforme de sargento de Artillería.

Fernández Latorre con uniforme de sargento de Artillería.

 

Nacido en una familia modesta del barrio de la Torre, a pesar de una no dilatada vida, se convertirá en un ejemplo de hombre de orígenes humildes que sabrá leer muy bien las relaciones sociales de la Galicia de su tiempo y situarse de una manera muy adecuada en la balanza de este complejo mundo decimonónico. De esta manera un joven ideólogo romántico republicano de ideologóa radical logrará emparentar con los señores de Rubianes, los condes de Alhucemas y tener trato de confianza con Eugenio Montero Ríos, el factotum más impostante del XIX gallego escenificado en la entrevista de Lourizán en 1888. Esto lo logrará Juan Fdez. Latorre una vez establecido en A Coruña, ya entrado en la madurez y después de haber vivido una juventud llena de acción, siendo militar de ideas demócratas radicales e incluso ministro de la República a una tierna edad que lo llevará a dos destierros en París. Precisamente, será al regreso de su segundo exilio en los años de la Restauración canovista, cuando Fdez.-Latorre creará el periodico La Voz de Galicia en nuestra ciudad, y comenzará su escalada social. Pero para entender a este Fdez.-Latorre es preciso repasar sus apasionantes años juveniles.

Nacido en una modesta familia[1] del barrio de La Torre, ingresa en el Ejército alcanzando la graduación de sargento en el arma de artillería, con mucha tradición en A Coruña.

Será destinado en Valencia[2] donde pronto comienza a manifestarse en política moviéndose en los cículos progresistas-demócratas de la ciudad del Turia.

El joven sargento Fernández Latorre será uno de los sargentos alzados en en el sublevamiento del cuartel de Artllería de San Gil del 22 de junio de 1866 en Madrid, donde los tres regimientos acuartelados toman las armas e inician un levantamiento deteniendo a los oficiales. La situación se complica con la muerte de algunos capitanes e incluso un coronel, jefe de unos de los regimientos, y finalmente las fuerzas gubernamentales sofocan sangrientemente la revuelta[3]. La represión se salda con 76 condenas a muerte, incluída la del sargento Fernández Latorre, de tan sólo 18 años.

Sin embargo, a pesar del fracaso del levantamiento de los sargentos de San Gil, la monarquía muy impopular de Isabel II quedará definitivamente tocada[4].

En septiembre de 1868 en la batalla del puente de Alcolea el ejército de millares de voluntarios armados del general Serrano desbaratan a las fuerzas gubernamentales, que propicia la abdicación de la reina Isabel II. Es el triunfo de la Revolución Gloriosa, que sesembocará en la formación de un Gobierno Provisional pilotada por los militares Prim, el propio Serrano y Topete.

El Gobierno Provisional conmutará las condenas a muerte por cadenas perpetuas y nuestro sargento huirá de la prisión en 1869, con romántica leyenda incluída[5] y se exiliará en París.

Pero la indefinición del Gobierno Provisional y la intención de Prim de buscar en las Cortes europeas un nuevo monarca para el trono español en sustitución de los defenestrados borbones llevará a Fdez. Latorre a intervenir con una enégica proclama contra un Gobierno que había traicionado el espíritu de la Revolución. Gracias al apoyo de un amigo director de un periódico progresista valenciano, Amalio Jimeno[6], oculto tras la identidad falsa de “el ciudadano Romualdo Osma y Martínez”, Fdez. Latorre publicará un artículo donde defiende el establecimiento de la República, frente a los maniqueos juegos de Prim y Serrano.

En este artículo Fdez. Latorre justifica la Revolución del 68 contra la reina Isabel II a la que llama adúltera e ingrata, no digna de los esfuerzos realizados en las pasadas guerras carlistas para preservarla en el trono. A continuación, dispara contra el Gobierno Provisional desconfiando de sus actores principales: Prim, Topete y Serrano, al que llama “el naranjero de Sevilla”, llamando en definitiva a los valencianos a lanzarse en pro de la República.

Después de la efímera Monarquía Democrática de Amadeo de Saboya y la muerte de su principal valedor, Juan Prim, arribará por fín la ansiada república por Juan Fernández Latorre, que se convertirá en un jovencísimo diputado.

Cuando Pavía disuelve las Cortes republicanas, Fernández Latorre se exilia por segunda vez en París.

Regresará en 1979 y dos años después creará La Voz de Galicia, dando paso a otra etapa apasionante y francamente diferente de su vida. Pera esa es otra historia.

[1] Dice Carlos Fdez. Santander que la madre de Fernández Latorre, maestra de profesión, le imprimió sensibilidad cultural. Carlos Fdez. Santander. Juan Fdez. Latorre.Vía Láctea Editorial, 1995; pág. 10.

[2] Será sargento del Regimiento de Artillería número 21 “Aragón”.

[3] Más de 200 muertos y heridos es el saldo final.

[4] No ayudará nada la actitud de la reina que exigía mayor severidad en la represión del movimiento insurreccional, que la alejó todavía más de su último valedor, el presidente Leopoldo O´Donnell.

[5] Parece ser que Fdez. Latorre tenía un romance con la hija de la mujer del carcelero que habría facilitado la fuga. Santander, pag. 17.

[6] La identidad de Amalio Jimeno erá mantenida por Fdez. Latorre en secreto hasta que La Voz de Galicia da a conocer en marzo de 1910 su identidad. Jimeno será recompensado por Fdez. Latorre, siendo éste Subsecretario de Gobernación del gobierno de José Canalejas, con el nombramiento de Gobernador Cicíl de Jaén. Fdez. Santander, pág. 98.